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TIEMPO DE CINE EN EL SIGLO XX..

Por suerte durante nuestra infancia y adolescencia disfrutamos (solo para mayores de 50 años) del buen cine en nuestra Barrancabermeja, púes teníamos varios sitios a donde ir como el teatro Barrancabermeja ubicado al lado en donde hoy queda la bomba El Trébol, entre en la antigua calle 10 y hoy 50 por donde era su ingreso y la avenida del ferrocarril o calle 52 donde se ubicaba la salida de emergencia después de pasar por los baños.


TEATRO BARRANCABERMEJA:


Del teatro Barrancabermeja recuerdo sus cortinas rojas y en ocasiones verde, las cuales fueron instaladas con el único fin de tapar las tiras del enchape de madera cuando se inauguró; las cuales fueron desapareciendo porque arrancarlas se creía que era la forma de protestar cuando se cortaba la película.


Una vez se entraba al teatro, se llegaba a un gran salón o lobby en donde se encontraba la cafetería; después de esta, se debía ascender por unos peldaños para ingresar por una pequeña puerta donde se ingresaba al lado contrario de la pantalla, es decir por las sillas de la última fila.


En la puerta por donde uno ingresaba se ubicaba siempre estaba él encargado de verificar los boletos; para ello solo se abría la puerta de ingreso unos solo 50 cm, suficiente para que la entrada fuera de una en una persona.


La sala de cine Barrancabermeja contaba con una gran pantalla, y a cada lado de esta se encontraban unos vanos encortinados cada uno con el letrero luminoso mostrando las salidas de emergencia; era por esos corredores que se llegaba a los baños, aun lado para damas y al otro para caballeros. El corredor La salidas de emergencia daba a dos salidas ubicadas por donde hoy es un mercado campesino, diagonal al parque Camilo Torres sobre la 52.


Fue en ese teatro donde se presentaron películas como: Cleopatra o lo que el viento se llevó, cuya proyección era de cuatro horas, por lo que se dividía en dos partes con un descanso intermedio para salir a comprar a la cafetería; como solo era una sala, no había ningún problema que se colaran, pues la puerta principal durante la función permanecía cerrada. También se proyectaron todas las películas del Agente 007 y otras como: ET, las romanas en semana Santa como Ben-Hur y Quo Vadis y otras más. Lo bueno de ese teatro es que por ser cubierto tenía aire acondicionado y se podía ir a cine de día, incluso los sábados y domingo había vespertina para niños a la 10:00 a.m.

También fue en ese teatro donde se presentó la película causante de ser tan malos nuestra generación: FRIDAY 13Th, que se promocionada con carteles y todo como martes 13.


Era tal la oscuridad de esa sala, que uno podía invitar a la vecina “menos bonita” y nadie se daba cuenta, salvo que se cortara la película y prendieran las luces, situación rutinaria que nos mantenía alerta para salir corriendo al baño y evitar ser descubiertos (en esa época, también había Bullying).


Al teatro le iba muy bien, bueno, eso creíamos hasta que al dueño: Don Chucho, se le dio por cortarse las venas en los baños y morir desagrado allí, según dijeron por deudas; y ahí sí ni é más valiente volvió a una película por miedo a tener que utilizar los baños y que se apareciera el dueño reflejado en el espejo.


TEATRO LIBERTADOR:


Otro de los teatros era el teatro Libertador, ubicado en “el comercio”, al lado del almacén El Americano, una ferretería que ya no existe. Era sin duda el más grande y lujoso de todos; tenía dos pisos, el segundo en forma de palco cubierto, sin embargo por no tener techo el resto del teatro sus funciones eran de noche.

La película que rompió record de asistencia y semanas en cartelera fue “El Exorcista”, la cual originó un fenómeno de esquizofrenia colectiva en toda Barrancabermeja. Era la sala de cine más respetada en donde asistían gente mayor a ver películas como Tiburón; es decir: mientras al teatro de Barrancabermeja asistían niños y los jóvenes, al Libertador asistían la familia completa.

¿Y la Perrata y los vagos adonde iban a cine? ... al Yarima


TEATRO YARIMA:


La otra sala de cine quedaba en la avenida de ferrocarril o calle 52 con la carrera 18 esquina, en el mismo sitio donde hoy le sobrevive la tercera generación de los vendedores de avenas, freskola, caramañolas y papa rellena de esos tiempos, hoy existe allí una iglesia, nada mejor para curar tanto desorden que se formaba allí. El teatro se llamaba Yarima, y después Los Fundadores; era un teatro totalmente descubierto.


En justicia, creo que al teatro Yarima deberían declararlo: Patrimonio futurista y educativo de la humanidad, por ser el único cine en el mundo que ya en los años 70 contaba con realidad virtual superior a las 4D de los actuales; para confirmar mí apreciación, solo contaré dos ejemplos donde fui testigo presencial:

Durante la película Infierno en la torre, con actores de la talla de Steve McQueen, Paul Newman, Richard Chamberlain, O.J. Simpson; su guión se basaba en un incendio durante la inauguración de un edificio de 138 pisos en Manhattan, y en donde el viento, el agua y el fuego eran los elementos naturales que primaban en la película?%A6y ahí estaba yo, viendo esa película sentado en primera fila, sintiendo la brisa y la lluvia que caía en realidad en Barrancabermeja, mientras trataba de esquivar no trozos incendiados como en la película, pero sí una lluvia de colillas encendidas que eran tiradas desde las sillas de atrás, en donde se sentaba la “perrata” a fumar, tomar trago y hasta meter vicio.


El segundo ejemplo, me sucedió muchos años después, durante la exhibición de una película de gánster… Y ahí estaba yo viendo una escena donde mostraban a la policía de Chicago llegar en un camión e irrumpir en una sala de cine de la ciudad para hacer una redada de mafiosos; no se imaginan mi sorpresa cuando al mismo tiempo de la escena se prendieron las luces e ingreso la policía buscaban sí algún cinéfilo tenía o teníamos antecedentes penales o no. Y preciso, después de ser llevados en varios camiones a la estación de la policía del muelle, donde revisaron nuestros antecedentes ( no había ni celular como hoy), detuvieron como a cinco personas con orden de captura, entre ellas una buscada por el asesinato de dos personas en un ajuste de cuentas.


Fue el teatro Yarima donde vivimos las películas de la moda entre adolescentes como Grease de John Travolta y Olivia Newton John, recuerdo nuestras camisas con las mangas dobladas en el hombro, y nuestro pelo encerado. En ese teatro, también vimos películas mexicanas como las de Mario Moreno Cantinflas, Capulina, El Santo, así como del viejo oeste como Yango o El Virginiano.


Pero el Teatro Yarima también fue el primer centro de enseñanza virtual, nunca faltaban en su carteleras películas como: Cuando las colegialas pecan; Las colegialas perversas; Las educandas ninfómanas; La profesora violadora. También fue allí donde presentaron una película vetada en Colombia: El último tango en parís, y en donde sus asistentes no pudieron ver su final porque se presentó otra redada (eso me lo contó un amigo).


TEATRO DEL PUEBLO:


Otro teatro, era el del Pueblo, ubicado en los barrios nororientales, descubierto y donde la comodidad se la daba cada asistente, dependiendo de la silla que llevara de su casa. Su infraestructura era compuesta solo por cuatro paredes, un telón y un proyector, y con una cartelera que casi siempre eran héroes revolucionarios como el Che Guevara.


TEATRO APOLO o COLOMBIA:


Por último, no quiero dejar de mencionar, al teatro Apolo, el cual quedaba donde hoy es Coomultrasan frente a Foronda, el mismo que muchos conocieron con el nombre del barrio a donde quedaba: Colombia, y el que cerró por un incendio en 1968; fue allí donde ilustres personajes de la ciudad pudieron observar el primer mundial de futbol…algunos partidos del mundial de 1966.


TEATRO UNIÓN:



También quiero rendir un homenaje al Teatro Unión, el primer teatro de Barrancabermeja, construido por la TROCO en los años 20, ubicado en el corregimiento de El Centro; teatro que a pesar de ser cubierto solo presentaban películas a partir de la 4:00 pm, cuando e terminaba la jornada de trabajo. Este teatro era primero exclusivamente para empleados de la Troco y después permitieron el ingreso a los colonos.


En fin, mucho arte y cine en Barrancabermeja en el siglo XX, lástima que ya no están. .



Daniel E. Cañas G.

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