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6. TIEMPO DE CINE EN LA BARRANCABERMEJA DONDE VIVÍ.

Actualizado: 12 de ago de 2018

Es tiempo del cine de la Barrancabermeja donde viví... pero del cine para la gente del común como usted o como yo, o nosotros, y los otros, los que nunca han pertenecido a ningún club particular. Hoy escribiré sobre el cine público de mí Barrancabermeja, el de cualquier municipio de Colombia ...el cine para todos.


Por suerte durante mi infancia y adolescencia, disfruté o disfrutamos de varios lugares donde se presentaba buen cine; como el teatro Barrancabermeja ubicado al lado donde hoy queda la bomba El Trebo, en aquel tiempo todavía no existía (que en aquel tiempo no existía), en la antigua calle 10 y hoy 50.


TEATRO BARRANCABERMEJA:

Del teatro Barrancabermeja recuerdo sus cortinas rojas y en ocasiones verde las cuales fueron instaladas con el único fin de tapar tiras de madera colocadas desde su fundación, enchape de madera arrancado poco a poco, función por función por los asistentes descontentos como protesta por los constantes cortes de las proyecciones originadas por roturas de los carretes antiguos donde venían las películas.


Una ventanilla de color verde oscura era espacio suficiente por donde se comunicaban los espectadores provenientes de una fila con el empleado del cine que vendía los tiquetes de ingreso.

Al teatro se ingresaba por unos portones, llegando a un gran salón de espera donde se ubicaba la cafetería. Al fondo del salón o lobby, se ascendía por algunos peldaños coronados por pequeña puerta, por la cual se ingresaba a la sala por la parte más alta de la silletería, logrando así el desnivel necesario entre las sillas de adelante y las de atrás, para observar sin ningún inconveniente la película a todos los espectadores.

En la puerta por donde uno ingresaba se ubicaba siempre un muchacho encargado de verificar los boletos, para ello, solo abría la puerta de ingreso unos solo 50 cm, suficiente para que la entrada se hiciera de uno en uno.


La sala de cine Barrancabermeja contaba con una gran pantalla, y a cada lado de estas se encontraban unos vanos encortinados con letreros de salida de emergencia luminosos en su parte superior; por esos vanos se llegaba a los baños de hombre por el lado izquierdo de la pantalla y el de las mujeres por el lado derecho, pues los baños se ubicaban detrás de la pantalla. Por esos mismos dos corredores que coronaban los vanos, se podía salir a la avenida del ferrocarril, por donde actualmente existe un mercado campesino.


Fue en este cine donde se presentaron películas como: Cleopatra cuya proyección se dividía en dos partes con un descanso intermedio para que los espectadores se aprovisionaran de golosinas o pudieran ir al baño. También se proyectaron películas como las de Agente 007, Superman, ET entre otras, o las romanas en semana Santa como Ben-Hur y Quo Vadis.


También fue en ese teatro donde vi FRIDAY 13Th, traducida como martes 13; ahora que lo pienso, creo que esas traducciones de películas fueron una de las principales causas de mis bajas notas y las malas notas en ingles de mi generación.


El teatro de Barrancabermeja era el único teatro totalmente cubierto en Barrancabermeja al estilo de los cinemas de hoy, el único con función de matiné los domingos a las 10:00 am, solo para los niños y el único donde nos llevaban a ver cine en nuestras escuelas. De esas funciones recuerdo especialmente una para todos los estudiantes de las escuelas públicas de Barrancabermeja, y muy especialmente a una profesora morena de larga caballera color negro de una escuela diferente a la Central Integrada donde yo estudiaba. Mis recuerdos con ella comienza viendo a la profesora parada en la parte alta de las gradas del ingreso a la sala apretujada por los niños buscando ingresar cada uno de primero de manera desordenada; créanme, esa profesora tenía la mejor vista que he conocido en mi vida y con la extraña cualidad de mover los ojos de manera independiente a manera de un camaleón, pues con un ojo vió como desde abajo de las gradas este espontaneo niño Daniel, de solo 9 años se sacaba un chicle de la boca y lo lanzaba en dirección a la puerta donde ella estaba parada, hasta verlo aterrizar en su hermoso cabello, mientras con el otro ojo no perdía de vista a este hermoso y un poco inquieto niño, solo esperando el momento de mí paso por la estrecha entrada donde ella se encontraba...


Ese día como es lógico desistí de ver la película.


Por estar totalmente cubierto, cuando apagaban las luces quedaba en una oscuridad absoluta, muy propicio para ir a “ver cine" con las vecinas menos agraciadas, eso sí, se debía estar siempre alerta para cuando se “cortara” la cinta y se encendieran las luces, salir de inmediato a la cafetería o al baño, y así evitar ser visto con nuestra acompañante no tan bonita por las vecinas lindas o lo que era peor, ser encontrados por nuestros vecinos burlones...

Una confidencia: Nadie sabe lo agradecidas eran esas niñas durante las escasas invitaciones a cine que recibían.


Al dueño del teatro: Don Chucho, se le dio un día por cortarse las venas en los baños y morir desagrado allí…y fue después de eso que nadie volvió a utilizar los baños por el miedo a que se apareciera el difunto reflejado en uno de sus espejos; desde luego, no paso mucho tiempo para cerrar sus puertas.


TEATRO LBERTADOR:

Otro de los teatros era el teatro Libertador, ubicado en el “comercio”, cerca del almacén El americano, una ferretería que ya no existe. Era sin duda el más grande y lujoso de todos; tenía dos pisos, el segundo a manera de balcón lo que lo hacía ser semi descubierto.


La película que rompió record de asistencia y semanas en cartelera allí fue “El Exorcista”, la cual originó un fenómeno de esquizofrenia colectiva en toda Barrancabermeja. Era el cine donde asistían gente mayor a ver películas como Tiburón; es decir: mientras en el de Barrancabermeja asistían niños y los jóvenes, en el Libertador asistían los miembros mayores y la familia completa.

Y la "Perrata" y los vagos al ...

TEATRO YARIMA:

La otra sala de cine, quedaba en la avenida de ferrocarril con la carrera 18 esquina, en el mismo sitio donde hoy le sobrevive los herederos de los vendedores de avenas, freskola, carimañolas y papa rellena de esos años…. el teatro se llamaba “Yarima”, después paso a ser llamado “Los Fundadores”, y hoy es una iglesia. Era un teatro totalmente descubierto.


En justicia, al teatro Yarima deberían declararlo: Patrimonio histórico y educativo de la humanidad, por ser el único cine en el mundo que ya en los años 70 contaba con una realidad virtual superior a las 4D de los cines actuales; para confirmar mi apreciación, solo contaré dos ejemplos donde fui testigo presencial:


El primer ejemplo fue durante la película Infierno en la torre, con actores de la talla de Steve McQueen, Paul Newman, Richard Chamberlain, O.J. Simpson; su guion se basaba en un incendio durante la inauguración de un edificio de 138 pisos en Manhattan, y en donde el viento, el agua y el fuego eran los elementos naturales que primaban en la película…y ahí estaba yo, viendo esa película sentado en primera fila, sintiendo la brisa y la lluvia que caía en Barrancabermeja en ese momento, y mientras veía la película, también miraba para arriba tratando de esquivar las colillas encendidas de cigarrillo que llovían desde el cielo tiradas por los vagos sentados en las últimas filas, como era costumbre en ese teatro en cada función.


El segundo ejemplo, me sucedió muchos años después, durante la exhibición de una película de gánster, viendo una escena donde mostraban a la policía de Chicago llegar en un camión a un cine de la ciudad para hacer una “redada” de mafiosos; no se imaginan mi sorpresa cuando al mismo tiempo de la escena, también vi entrar a la policía de Barrancabermeja a nuestra sala para llevarnos en un camión hasta la estación de policía del muelle en donde buscaban sí algunos de los "cineastas" tenía o teníamos antecedentes penales o no. Y preciso, en esa redada, detuvieron a una persona buscada por el asesinato de dos personas en un ajuste de cuentas, como me enteré ese mismo día por la misma policía.


Fue el teatro Yarima donde vivimos las películas de la moda entre adolescentes como Grease John Travolta y Olivia Newton John, recuerdo nuestras camisas de mangas cortas dobladas y lleva el pelo encerado. En ese teatro, también vimos películas mexicanas como las de Mario Moreno Cantinflas, Capulina, El Santo, así como del viejo oeste como Yango o El Virginiano.


Pero el Teatro Yarima también era un centro semi educativo, porque fue el primer cine con colegio virtual propio, pues en sus últimos tiempos de su existencia, en su cartelera siempre estaban rotando películas con títulos sugestivos como: “Cuando las colegialas pecan”, “Las colegialas perversas”, “Las educandas ninfómanas” y otras más. También fue allí donde presentaron “El último tango en parís”, película donde los asistentes no pudieron ver su final porque se presentó otra redada… esto último me lo contó un amigo.


TEATRO DEL PUEBLO:

Otro teatro, era el teatro del Pueblo, ubicado en los barrios nororientales, descubierto y donde la comodidad se la daba cada asistente, dependiendo de la silla que llevara. Teatro cuya infraestructura era compuesta solo por cuatro paredes, un telón y un proyector.

TEATRO APOLO o COLOMBIA:

Por último, no quiero dejar de mencionar, al teatro Apolo de los años 60, situado donde hoy es Coomultrasan frente a Foronda, el el barrio Colombia, por lo que muchos lo conocieron como el teatro Colombia, el de Don Saúl, consumido por un incendio en 1968; era allí donde algunas personas ilustres de la ciudad pudieron observar algunos partidos del mundial de futbol de 1966.


TEATRO UNIÓN:

También quiero rendir un homenaje al Teatro Unión, el primer teatro de Barrancabermeja, pues a pesar de ser de Ecopetrol, también permitían el ingreso de la gente del corregimiento El Centro.


En fin, mucho arte y cine…en la Barrancabermeja donde viví.


Daniel E. Cañas G.


© 2018 by Daniel E. Cañas Granados