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28 ¡GRACIAS PROFE DE LA KENNEDY! EN LA BARRANCABERMEJA DONDE VIVÍ.

Y ahí estaba…parado a la 1:30 p.m. bajo el canicular sol de Barrancabermeja junto con otros 427 alumnos (como siempre nos repetían), en el patio de concreto de mi escuela: Jhon F. Kennedy; media hora después de la estruendosa carcajada provocada por nuestro “Profe” de castellano: Ovidio, cuando en plena Izada de bandera en su discurso nos regañaba con estas palabras:

- Ustedes son de los que tiran la mano y esconde la piedra, queriendo decir todo lo contrario.


El castigo:1 hora al sol.


Desde ese día, mis izadas de bandera fueron sinónimo de “castigo”, no solo por el tiempo de pie en formación bajo el sol, recuerdo perenne de ese día, lo que hizo que solo izara bandera una vez en mi vida: El viernes 29 de septiembre de 1978, el mismo día que muriera mi padre 10 horas después, confirmando mi criterio sobre las mismas.


Pero lo de estar varias horas bajo el sol, no era el único castigo recibido por los estudiantes de primaria en mi época, más si se cursaba en un establecimiento público, así se tratara de mi Kennedy, única institución de mi Barrancabermeja con nombre de expresidente asesinado de EEU, fundada gracias a una ayuda económica recibida dentro de su programa para América Latina: “Alianza para el Progreso”.

En la Kennedy, se recibía clase mientras por la pared exterior de las aulas (gracias a sus calados), se vía todo lo que ocurría afuera… en la calle, escuchando música bailable de Nelson Enrique y Pastor López desde un piqueteadero de la familia Gualdron ubicado en la misma esquina donde hoy hay un negocio para tomar cerveza (Esquina de la Carrera 28A con calle 4ta, hoy 44); pues en esa época no existía todavía el cerramiento actual. Por lo anterior, distraerse era muy fácil, y ser castigado todavía más.


Entre el menú de castigos de esa época, algunos harían ver a los castigos de la inquisición como juegos de mesa, se encontraban: El jalón de orejas; el coscorrón; pegar con una regla (los más afortunados) o con un palo en la palma de la mano; estar arrodillado con los brazos extendidos cargando libros; arrodillarse sobre tapas de gaseosas hasta que saliera sangre en las rodillas (cuestión de 3 minuto) con sus variantes: sobre granos de maíz o piedras pequeñas; cargar agua y echarles a los baños sucios, entre otros. Pero también había un menú de castigos más “ligth”: Ser sacado de la clase; ir a traer al “acudiente”; pararse durante toda la clase mirando la pared; o colocarse las “orejas del burro”, hacerle un “mandado” al o a la profe; o salir una hora más tarde.


Y uno de los castigos Top en Barrancabermeja, claro está en bachillerato: Colocar un “hombre solo” colgado en la oreja de un estudiante. Sucedió en el industrial.

Lo cierto, es que siempre tendremos solo agradecimiento especial para nuestros profesores, sentimiento compartido hasta por un amigo que en segundo de primaria le pegó a una sus profesoras en la Concentración San Judas Tadeo. La verdad, es que se debe agradecer hasta por los castigos recibidos; en mi caso particular, recordando mi paso por la Kennedy de mi barrio Palmira.


Muchas gracias a:


Él ¡Profe! Cristancho: Era mi director de grupo en 4to de primaria, profesor de sociales, taxista en su jornada de descanso, y Gerente de Coochoferes tiempo después, siempre lo recordaré por defender a sus estudiantes; el otro.


Él ¡Profe! ya mencionado profesor Ovidio, muy estricto en cuanto al uso de las tildes y culpable de quedarme sin pestañas con la intención de un día romper la regla con la que cada día me castigaba al revisar mi cuaderno y veía que todo lo escribía en mayúscula, y que en ese tiempo no obligaba a utilizar tildes.

y él "Profe" Julián Tapias; mi director grupo de 5to de primaria, Era el año del mundial de Alemania, ávido lector de revista como: Selecciones del Reader´s Digest y China Popular


Donde estén muchas gracias,


DANIEL E. CAÑAS G.


NOTA; Agradecimiento a Armando Rodríguez (Tolima) por recordar esos tiempos en la Kennedy.


© 2018 by Daniel E. Cañas Granados