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LA EMULSIÓN DE SCOTT EN LA BARRANCABERMEJA DONDE VIVÍ (PARTE 15).

Actualizado: 13 de oct de 2018

En nuestra financia, se veía muy poco padres amenazando a sus hijos con castigar o pegarles a sus hijos por no comer; pero sí recuerdo estar sentado en la mesa junto a mis padres, bajo un techo de láminas de zinc, sin ventilador, a las 12:30 pm, almorzando … “luchando” para acabar de tomarme un caldo de “fritas”, (como le llamaba mi abuela a un caldo con cuadritos de fritas hechas con harina de trigo, agua y cebolla), "lucha" que se extendía por casi media hora, tal vez por aquello del ciclo alimenticio: Sopa caliente a nuestras bocas y sudor caliente de nuestras frentes de regreso a la sopa, mientras nuestras madres pronunciando en todos los hogares, las mismas palabras filosóficas:

- Si está sudando, es porque le está ... alimentando.


La sopa era el anuncio de lo que sería el seco: Sopa aguada tipo caldo era la antesala de un buen seco; por el contrario, sopa espesa y rica…seco malo.


En la mayoría de las casas los jugos del almuerzo variaban según la fecha del pago de nuestros padres, los primeros días era de jugos de frutas como la curuba, lulo, mora y mango, pasando por la limonada en sus dos presentaciones (con panela o sola), y terminando los últimos 15 días con agua mezclada con sabores de frutas de los frasquitos de Moresco (nuestro Frutiño en liquido).


¿Gallina?, solo se consumía la de cubitos, y pollo asado…. sólo para los cumpleaños o el pago de nuestro padre, cuando llegaba un poco tomado y feliz, despertando a todos los ya dormidos.


El poder adquisitivo era tan aceptable en la Barrancabermeja donde viví, que se preparaba lo mismo y en porciones iguales para el almuerzo y la comida.

Volviendo al tema de la amenaza por no comer, lo cierto es que nuestros padres no necesitaban decir que nos pegarían, había otro método más eficaz y mágico, solo les bastaba con pronunciar estas palabras: - Si no se come todo, le toca tomar EMUSIÓN DE SCOTT, el mismo que veíamos tomar a nuestras madres embarazadas, haciendo gestos de posesión demoníaca, el mismo de la cuña publicitaria: “El aceite rico de Bacalao”, que, de rico más bien poco.




Daniel E. Cañas G.

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