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3. EL IDEMA EN LA BARRANCABERMEJA DONDE VIVÍ

Actualizado: 14 de jul de 2018

Les voy a describir en pocas palabras lo que significó en mi época de niño el IDEMA para Colombia, y en especial el de mi Barrio Palmira en Barrancabermeja ubicado en la esquina de la antigua avenida del ferrocarril y la calle 31 frente a la "ceiba de trillos",en la misma manzana de cinco lados, donde también se encontraba ubicada mi casa.

Anteriormente de estar el IDEMA en esa esquina, el sitio era ocupado por un salón de billares…. “La Viuda” famoso por las constantes peleas que se repetían sin falta cada fin de semana y en donde las armas más peligrosas eran las bolas de pool y de billar; estoy convencido de que gracias a esas peleas surgió la época de oro de la droguería Palmira ubicada a solo una calle de ahí, siempre atendida por su propietario: Don Mamerto Pérez, especialista en puntos como dan fe los 20 que a mis 6 años me cosieron en la frente, confundidos hoy en día con arrugas por mis amigos.

El nombre de La viuda, era un recordatorio del sitio donde se presentó la última muerte de la violencia bipartidista sufrida por todo el territorio nacional desde mediados del siglo XX, algo así como ocurre hoy en día con los Santistas pobres contra Uribistas menos pobres, apoyados por militares y religiosos; es decir: Violencia entre Liberales pobres y Conservadores menos pobres apoyados por militares y religiosos. Lo que si no recuerdo claramente es el nombre del difunto, pero sí que fue acribillado mientras trataba de esconderse en el patio de su casa al lado del lavadero. Si era Liberal o Conservador tampoco lo recuerdo, pero si recuerdo claramente es a mi padre contar en varias oportunidades, que nuestro lavadero era el famoso lavadero de la historia, razón por la cual nunca me gustó ese sector de la casa...mi mamá sabía la historia y de mi miedo, y por eso era allí donde me enviaba a bañar ya de noche cuando llegaba con las piernas teñidas de negro llenas de aserrín quemado luego de jugar futbol en un lote cercano.

El IDEMA (Instituto DE Mercadeo Agropecuario), fue la primera tienda de grandes superficies en Colombia conocida por un niño como yo en pueblos o ciudades intermedias o pueblos, y en Barrancabermeja conocida por un niño cuyo padre no trabajara en el sector petrolero, pues ellos ya contaban con el Comisariato, al lado de la cancha Chano.


Era allí donde uno veía tanto aceite, azúcar, sal y granos juntos; fue un instituto de carácter público creado por Gobierno de turno para controlar los precios en Colombia en las tiendas, supermercado, Ley o Tía. Si quería que la gente les comprara debía tener precios competitivos con el IDEMA. Por suerte para mí como ya les conté el IDEMA del quedaba a no más de sesenta metros de la puerta de mi casa; el único problema por vender tan barato era la gran fila de personas esperando poder comprar antes que se agotaran las cosas que allí vendían, ¿y quien era el especialista en filas en mi casa?... YO; bueno, ahora que lo pienso bien, no era tan bueno que estuviera el IDEMA muy cerca de mi casa, porque en mi casa lo cogieron de tienda de la esquina, con la diferencia que allí tocaba hacer fila para ser atendido.

Experto en compinchería, como decía mi padre, acostumbraba a decirme cada vez que me enviaba a “hacer un mandado”:


-¿Esperando novia para ir?, cuando veía como me quedaba en la puerta de la casa esperando el paso para el IDEMA de algún niño vecino…y ojalá que fuera BETO.


Como anécdota de esas filas diarias, recuerdo el día que me coloqué un saco de lana tejido por una tía en una máquina de bordado; era un saco rojo que solo lo utilizaba durante mi viaje decembrino a Bogotá, pero esa mañana estaba lloviznando y haciendo “fresco” como decimos en Barrancabermeja; además debo confesar que la espera de mi vecino BETO para ir al IDEMA era en gran parte por su hermana, quien era muy linda y era siempre la enviada por su abuelita hasta donde estaba él haciendo fila, para decirle que necesitaba comprar otra cosa que no estaba en la lista inicial. Ese día quería sorprenderla con mi saco, mientras hablamos un momentico. Para eso elaboré un plan que no me podía fallar:


1. Programar hacer la fila con BETO, el hermano de la niña bonita.

2. Esperar la llegada de la vecina linda diciendo:

-“BETO mi abuelita “manda a decir”…

3.Saudarla a la espera de oír decir a mi vecina: - Daniel que saco tan lindo. Y hablar con ella un poquito, para esto entre más larga fuera la fila…mejor.


Confieso mi timidez era la propia de un niño de unos diez años, a pesar de ya haber gastado toda una fortuna en almendras y tarjetas, siempre tartamudeaba cuando la tenía al frente; bueno, para no alargar la historia, les cuento que toda mi estrategia se desarrolló perfectamente hasta la fila larga, solo que cuando vi que la niña venía note que de mi saco en la zona del estómago salía una hebra de lana, procediendo a arrancarla al tiempo que saludaba a tartamudeaba con la niña… todavía recuerdo su saludo, una sonrisa poco a poco transformada en carcajada, al ver como destejía mi saco rojo, dejando ver mi hermosa barriguita blanca.


Aún no sé qué fue más incómodo para mí ese día:


La pena con la niña que se fue enseguida o hacer la larga fila con el saco roto.

Sea por la fila…o no, creo que el IDEMA no debió cerrar. De verdad que se conseguía muchas cosas baratas allí. De pronto sería por eso…

Daniel E. Cañas G.





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