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DON JULIO CARDONA Por Arnulfo A. López Ortiz.

En la primera parte de la década del treinta, existió una gran fabrica de gaseosa: La Unión, la cual surtía los puertos de del río Magdalena.


Estaba situada en la calle 10 (hoy calle 50) número 16-31, que por cierto su identificación mostraba a Blanca Nieves y sus sietes enanos. Era propiedad del paisa: Jelo Arroyave; su socio y verdadero experto era Julio Cardona, quien había llegado de Cisneros (Antioquia). La fabrica no producía suficiente para el gran mercado, por lo cual Don Julio se separó y fundó su propia fábrica de gaseosas Las Gaseosas Cardonas, en la misma calle 10, pero en el número 15-66, y a su lado estableció la residencia de la familia.


Era tanta la producción que la fabrica terminaba en la calle 9na (hoy calle 49), y ocupaba unas veinte personas. (algunos aseguran que mas tarde se transformaría en las gaseosas Pinocho). No era la primera fábrica de gaseosas de Don Julio, ya había tenido fábricas en Puerto Berrío, Puerto Santander, esta sobre el río Lebrija.


Nuestro inigualable empresario, era corpulento y muy amable; se distinguió como gran servidor de la comunidad, y como buen antioqueño propiciaba cuanto festival se quisiera organizar, aguardiente de promedio. Su hogar era de los mas distinguidos en la pequeña ciudad; su señora Doña Raquel Londoño matrona ejemplar, católica de verdad, generosa como ninguna.


El oficio de la distribución de las gaseosas lo ponía al frente de sus inmensos camiones lo cual obligaba a Don Julio penetrara hasta al más pequeño negocio y por eso se “perdía” de la casa muy temprano en la mañana hasta muy en la noche, cuando regresaba alegre y contento no solo por las ventas del día, sino por la francachela y la diversión en aquel célebre primer “American Bar” de la esquina de la actual calle 51 con carrera 14 en los años 36-38.


Don Julio Cardona falleció en 1943, víctima de ántrax, ese día se conmovió la creciente ciudad, para acompañar el sepelio donde asistió toda Barrancabermeja, jamás igualado en esta ciudad para despedir una persona.


Le dieron sepultura en el cementerio “Media Legua”, hoy Parque de la Vida; su tumba por muchos años fue la más visitada, flores y velas… tanto que se corrió de ser alguien milagroso; pero la devoción creció cuando a los cuatros años de fallecido sus familiares exhumaron el cadáver para trasladar los restos a la catedral, encontrando su cuerpo intacto ¡MILAGRO! Se corrió la voz por toda Barrancabermeja: Tenía barba y uñas crecidas.


Desde ese día, se incrementó la romería permanente, especialmente los lunes, día de las ánimas; sus restos aun hoy descansan en la catedral de esa ´poca, hoy la iglesia del Sagrado corazón en frente a la Alcaldía.


Por Arnulfo A. López Ortiz.



Nota: Si bien en este relato tomado del libro: Las Anécdotas de Arnulfo sobre Barrancabermeja impreso en 2011, no se menciona, en el libro original: Anécdotas de Barrancabermeja Volumen 1 impreso en el siglo pasado, se menciona que el motivo principal del porqué el cuerpo de Don Julio Cardona seguía casi intacto cuando lo exhumaron, se debía a que la verdadera causa de su muerte fue el envenenamiento por Arsénico suministrado en pequeñas dosis y por mucho tiempo.


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