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DOÑA FRANCISCA Crónica ancestral extraído del libro Los Yariguies Resistencia y Exterminio

Escribe los autores del libro Los Yariguies: Resistencia y exterminio, Rafael A. Velasquéz y Victor Julio Castillo León: Las costumbres que regían las alianzas matrimoniales y políticas de los Yariguies, se pueden observar en el siguiente hecho sucedido a principios de 1978, escrito de Héctor Llanos Vargas (refiriéndose a un compromiso matrimonial entre los cacicazgos Yariguies de los Suamcaes y Guamacaes, caciques Suamacá y Beto, el padre de Pipaton.


El escrito de Héctor LLanos Vargas, como se puede observar en el libro, evento lo fundamenta transcribiendo algunas crónicas de Fray Pedro Simón, en donde se puede inferir lo sucedido a Doña Francisca, escritos largos y valiosos aquí extraídos para resumir los eventos:


(1) “…Entre los hijos e hijas que tenía Suamacá, se llamaba una doña Francisca, de tan buen parecer y disposición que, aficionada de ella el cacique de los Guamacaes Beto, se la pidió por mujer…”


(2) “…Por ser niña doña Francisca, determinaron de buen parecer los dos caciques, que se acabara de criar hasta su tiempo de matrimonio en la casa del español Juan Vizcaíno, con las demás chinas labranderas y mujeres españolas que allí había, para que además de la buena crianza, la enseñaran a labrar y fuera afecta a su marido...”


(3) “...Estando allí casi un año y medio, se aficionaron ella y el indio Montecinos, criado de Alonso Romero, por ser mozo de buena disposición...”


(4) “…Llegando el tiempo del casamiento… vino desde la provincia de Guane un religioso de nuestra orden, llamado Fray Pedro Ordoñez...”


(5) “…hecho el casamiento con la solemnidades que entre ellos se usaba, llevóse Beto a su esposa a su tierra sin consumar el matrimonio, usanza antigua cuando se casaba con extranjera … pero no hallándola con la integridad que era razón, fue tan feroz la alteración e indignación que tomó, que comunicado el caso con sus más principales, resolvieron que, según costumbres, aquella misma noche quedase, no solo cruelmente azotada como lo ejecutó sin rastro de piedad, sino que entrase a cohabitar con ella diez indios de los más viles y asquerosos de sus vasallos..”


(6) “…se determinó al otro día la refrescasen los azotes pasados con otra solemne vuelta de ellos, y que con la gente que su padre que había venida a acompañar, se la volvieran a enviar como se hizo todo aquel mismo día...”


(7) “..Y llegando en poco a la presencia de su padre que se estaba disponiendo para ir a casa de Beto a renovar la fiesta de los despositorios, fue tal la colera la cólera y bríos que se encendió, que propuso tomar venganza de un caso de afrentosisimo, y que pareció a él, según el recato con que había criado a su hija, no se le había dado ocasión al Beto para el hecho; aunque con la prudencia de que no carecía su amaca, quiso saber primero de su hija justificación del caso..”


(8) “…Y hallando haberla tenido, le persuadió también a la doña Francisca le descubriese quien había sido el autor del agravio, la cual por mucho que quería al indio Montecinos, temerariamente y como mujer bárbara, se la echó a lo mejor parado a su parecer, que fue Alonso Romero, amo de Montecinos. Con que el cacique, dejada la indignación y bríos de venganza que tenia contra Beto, los convirtió contra Romero”


Y a todos los españoles:


(9) “…Pero cuanto el justo enojo de Beto excusa la crueldad que uso con mi hija, tanto menor excusa tiene la alevosía de los españoles, indigna de que se quede sin un tan famoso ejemplar castigo que no lo borren los tiempos. Y siéndolo ahora de disimular el suyo, se llegare a que a satisfacción volvamos por nuestra honra, que si en esta ocasión la dejamos perder, pasará su atrevimiento a quitárnosla a cada paso con las vida, mujeres, hijas y haciendas. Y así no es razón (no), que seamos tan necios que pudiendo a satisfacción darles la muerte tan merecida, se la perdonamos, si no que mueran los alevosos y traidores, mueran con todo cuanto pertenece a gente tan pérfida. Pues agravios tan calificados no quedan satisfechos con una sola muerte de quien los cometió, si no muere toda su familia, criados, animales, plantas, y aun la tierra y el aire que los sustenta, fueran capaces de esto, habían de morir.”


La sentencia estaba promulgada y fue cumplida el 20 de mayo del año 1579:


(10) “…habiéndose acercado con bastante recato a la casa de Juan Vizcaino que a la sazón estaba en la ciudad de Vélez, estando en ella Alonso Romero, al amanecer levantándose el de la cama, le cagaron tanto sobre él y con tanta furia que con brevedad le quitaron la vida, y con espacio lo trajeron arrastrado por el patio de la casa con mil ignominias. Y no contento con ellas, mataron también a otro español llamado Bolaños y a tres indios y seis indias de servicio de la provincia de Guane. Y no fue poco el cuidado conque buscaron al indio Montecinos, aunque en vano, por haber ido a la sazón de tres leguas de allí, a solicitar el cuidado de ciertas labranzas. Mataron también a todos los perros, gatos, aves, ganado de cerda, sin dejar coa viva en la casa, ni aun lo vegetativo, cortando árboles frutales, talando las sementeras, y asolando cuanto fuera útil..”


A MANERA DE EPILOGO:


Pero los españoles, no fueron los únicos que muertos en esta tragedia, repetía muchos años más tardes donde el inculpado por la mujer no fue Alonso Romero, si no Santiago Nassar; La gravedad del agravio era tan alta, que la única forma de resarcir la falta, era con la muerte del sujeto infractor: Francisca; algunos condicionaron su muerte de pena por no volver a ver a su amado Montecinos, pero los más cierto por las señales que vieron en la difunta, que el Cacique Beto le hizo tomar un veneno por parecerle que no estaba vengada en toda su injuria, hasta ponerla en trance de muerte.


Aclaración: En el anterior escrito encontrará muchos errores, se pide disculpas por ser escrito tal y como aparece en las crónicas escritas en esa época.


DANIEL E. CAÑAS G.


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