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24 NUESTROS AMORES PLATÓNICOS EN LA BARRANCABERMEJA QUE VIVÍ

Cuando era niño el servicio de agua no era muy bueno en mi Barrancabermeja; casi siempre lo suspendían por daños en las tuberías por roturas a causa de la presión en el sistema o daños en la planta, sin mencionar que siempre recién reparado un daño lo primero que llegaba era barro; en fin, unas veces teníamos agua en nuestras casas y otras no, aclarando que eran muchas más las; por eso, no era raro que tocara con frecuencia “traer agua del pozo” como le decíamos en esa época o - agarre esas dos ollas y vaya a traer agua para llenar el tanque, como acostumbraba a ordenar mi padre.


Una de las premisas de los trabajos por fuera de la casa que me ordenaban mis padres a realizar, o los famosos “mandados” era: “si hay que hacer algo…busque otro u otros amigos vecinos que también necesiten hacerlo para proceder a armar el combo”, lo que mi papá denominaba: “buscar novia para todo”.


Vamos a buscar agua le decía al primer vecino que uno encontraba; -Listo, pero digámosle a los demás “pelados” casi siempre era la respuesta. Al rato ya estaban todos listos con sus ollas y baldes en nuestras manos para iniciar el camino hasta el famoso sitio de los pozos de agua del barrio Palmira; entre otros, donde si había algo seguro que la muerte en esa época ... era que siempre por más temprano que se llegara, siempre encontraría uno con gente haciendo fila; bueno aunque en honor a la verdad, la fila que uno se encontraba no era de personas, sino de ollas, de todos los materiales, tamaños y colores, pues las personas acostumbraban a turnarse para aprovechar y adelantar su baño con totuma en una quebradita de agua transparente que quedaba ahí también.


En ese hilo de agua o quebradita se podían ver a peces muy chiquitos que muchas veces terminaban en nuestros cuartos en acuarios rudimentarios hechos con viejas caneca de lata de aceite Vivi, decoradas con arena y piedras de la misma quebradita. Eran esos mismos peces los causantes de muchas muertes de peces finos de colores como las bailarinas en los acuarios de nuestros vecinos más “acomodados”, pues por peticiones de ellos mismos nosotros se los vendíamos acostumbrado a la reclamación del día siguiente: -Usted lo que me vendió ayer fue una piraña, nos reclamaban.


Ahora les contaré el porqué de los combos para ir al pozo a “traer agua” y el por qué siempre había por lo menos un amigo dispuestos a aplazar otras tareas para ir acompañarnos a ese lugar. Resulta que como les comentaba allí se bañaban los “dueños y dueñas” de las ollas que componían en la fila hasta llegar al pozo…y entre las “dueñas" siempre veíamos en cada uno de los viajes que se tenía que hacer para llenar el caneco de lata de 55 galones que teníamos en el patio para recoger agua de lluvia, nuestra reina de corazones… nuestros amores platónicos, jóvenes mayores que con desparpajo mojaban su cuerpo con agua caída de una totuma, mojado sus ropas, dejando su cuerpo al descubierto como si se tratara de un concurso de camisetas y calzones mojados… nuestros amor platónicos, por lo del platones en aluminio donde caía el agua después de recorrer su cabello, cara, senos, ombligo, pubis, muslo, rodillas, tobillos y hermosos pies. Para colocarlos en contexto, solo imaginen unas criaturitas inocentes como nosotros tener la oportunidad de poder ver a nuestros amores platónicos allí escondidos entre los matorrales.

Les juro que en ese momento nuestra visión era en cámara lenta. Por eso, sin importar la filosofía que estudiáramos, los deseos platónicos para nosotros tomaron su nombre de esas quebraditas… de esos pozos… de nuestro primer show de camisetas mojadas.


La tarea de “traer agua” o "mandado" se puede resumir en 9 pasos así: Recibir la orden, colocarse la pantaloneta y la camiseta sin mangas o las famosas camisetas chinas, algunas pintadas con un tinte para tela de nombre Iris, ir por las ollas o baldes, buscar y armar el combo, llegar al pozo y colocar los recipientes que uno llevaba en la fila, ir al baño a ver nuestros amores platónicos, bañarnos muy bien, especialmente la pantaloneta si era negra, llenar nuestro recipiente con agua extraída del pozo, llevarlos a la casa, llenar la caneca de 55 galones ubicada en el patio de la casa, y volver otras tres veces… cada uno con show de camisetas con calzones y pantaloneta mojada.. esta última prenda, nuestra prenda no propiamente mojada inicialmente por el agua.


Daniel E. Cañas G.



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