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19.MIS TELÉFONOS FIJOS EN LA BARRANCABERMEJA DONDE VIVÍ:

Actualizado: 13 de oct de 2018

Antes de que aparecieran el beeper y los celulares, el único medio de comunicación interpersonal además del correo era nuestro teléfono fijo; el número de “aparatos” por casa era máximo 3 y dependían básicamente de sí nuestros hogares tenían segundo piso, y si en la habitación de nuestros padres querían telefono o no; aunque no era raro que "ese" el tercer “aparato” resultara en el corredor cerca a la puerta de su habitación para que no estuviéramos interrumpiendo el “descanso” de nuestros padres o que al entrar corriendo a acontestar desde allí, no vieramos lo que estaban haciendo.


El teléfono de nuestras casas, independiente a su principal función, servía también para varias cosas, entre esas:

1. Para comprobar cuáles eran los pobres de nuestra calle, pues no todas las casas tenían teléfono… “vecina, la necesitan al teléfono”, se escuchaba decir desde nuestra puerta.

2. Para comprobar si se trataba de una familia clase baja, media o rica, según el tipo de teléfono era negro o de color, con teclado de botoncitos o disco giratorio, de mesa o pared, y según el peso, ah y si estaba en mesa al lado del sofá o en una repisa ubicada en la pared grafitero de cada hogar, al lado de las rayitas de lápiz de color rojo donde nuestros padres median como crecíamos.

3. Para oír el grito de nuestra madre varias veces al día: “Contesten carajo que estoy ocupada en la cocina”. (Grito que de manera inexplicable se escuchaba en un radio de 50 metros y en los más profundos sueños).

4. Para identificar el hermano con nueva novia o hermana con nuevo novio, y algunas veces según el atrevimiento de la “julana" de nuestro padre, pues era la única ocasión en la que veíamos a nuestro padre correr más rápido que el viento con solo escuchar la primer R de RIIIIINNG.

5. Para dar órdenes a los hermanos pequeños “conteste que usted es el menor y esa es una de sus funciones en la casa" o ... "conteste Jorge" decía Juan. y Jorge "conteste pedro"… así hasta, por último: Daniel… conteste que usted es el menor y esa es una de sus funciones en la casa"

6. Para espionaje, pues no era raro que nuestros padres espiaran desde otra extensión, especialmente cuando a nuestras hermanas recibían llamadas… -Mi amor, será que tu papá de deja ir al baile del sábado, preguntaba el enamorado, para oír de voz vivía del suegro…-¡NO!.

7. Para viajar nuestras hermanas y tías a una finca imaginaria: “se pegan a ese teléfono como si diera leche” decía mi padre.

8. Para comprobar el grado de Bipolaridad de las hermanas: “Si llama el repapito de Carlos me avisan” y cuando llamaba horas después y uno les avisaba le contestaban con dos piedras en la mano: “Yo no quiero hablar con ese idiota”.

9. Para comprobar el grado de endeudamiento de nuestro padre: “Papá, lo llama don José el de la tienda” gritábamos con nuestro padre al lado... “Dígale que no estoy y que le pago el viernes" contestaba con voz imperceptible nuestro padre.

10. Para comprobar la situación económica de la casa: “Cortaron el teléfono otra vez”, solían decir cada mes en mi casa, por ejemplo.

11. Para medir las descargas eléctricas de la tormenta de la noche anterior: “El trueno de anoche se tiró el teléfono”.

12. Para ver el grado de distracción de los miembros de nuestro hogar: ¡Carajo, quien dejó el teléfono descolgado”!

13. Y para practicar los adverbios de: modo, tiempo y lugar, así como medir la memoria y opinión de nuestras amigas:


-Daniel, lo llamó Sandrita, para recordarte que lo espera a las 5:00 pm en la casa de la tía de ella en Torcoroma; -que no olvides llevar discos de Roberto Carlos, Leo Dan y Leonardo Fabio, para escuchar música, -mijo esa niña lo quiere mucho…y es muy educada, -no como la otra niña, la delgadita esa que viene por acá… era un mensaje propio de nuestra madre.


-Daniel, lo llamó la gordita esa Sandrita, que se ven donde la tía y que lleve música... Mijo, tome para el trago, esa gordita si tiene de adonde coger, no como la flaquita que viene por acá... el hueso para el caldo mijo. Ya sabe: a lo que vá, papaya puesta...pero pilas...se cuida... Mensaje entregado por nuestros padres… lo único es que en nuestra época lo de “se cuide” no era muy entendido, y hacia que desde que salíamos de nuestras casas estuviéramos mirando para todos los lados. Lo curioso del mensaje de nuestros padres, era que para recibirlo nos apartaban del lugar donde estaba nuestra madre, y siempre era dado en voz baja.


-Daniel lo llamó ¿quién? -era como una niña, -Que se ven ¿en donde?. Ah..y que lleve ¡no sé qué!”. -Creo que fue la flaca rebuscona que se la pasa aquí metida, la que no le hace un favor a uno ni por milagro… Mensaje propia de nuestra madre.

Y si te llamaban, y nadie te decía el mensaje dejado, fue que contestaron nuestros hermanos mayores.


En fin, al lado de ese aparato, pasamos muchas alegrías y también tristezas; como cuando murió mi padre y me colocaron en la tarea de avisarle a toda la familia y a sus amigos que se había muerto porque nuestro teléfono estaba dañado o cortado… por lo que me tocó ir en la bicicleta de mi padre de casa en casa a decir:

-Buenas, mi mamá que mi papá se murió; y lo peor era repetir una y otra vez en cada casa visitada… como a cuál hora y en donde murió.


14. Y hasta para hacer bromas, como cuando llamaban y uno contestaba: ¿Estación de policía a la orden!, y se oía colgar al otro lado de la línea.

15. O como pasó en mi casa, que por una confusión inexplicable juego del destino propició la desaparición de una familiar cuando estaba de visita en Barrancabermeja… su nombre Adriana, y cuyo relato es parte de otro escrito menos alegre.


Posdata: Difícil de olvidar esas hojas o cuaderno donde se escribían los nombres y números de las personas a las que se le volvería una llamada en la mesa o la repisa donde estaban los teléfonos, así como el lápiz sin punta o el lapicero sin tinta que no servían para apuntarlos y las rayitas donde nuestros padres median nuestro crecimiento. Todo eso en la pared “Grafitera” de nuestro hogar.


Daniel E. Cañas G.



© 2018 by Daniel E. Cañas Granados